LOS CHICOS APRENDEN A ESCRIBIR TEXTOS. DESAFÍOS Y PROPUESTAS PARA EL AULA

LOS CHICOS APRENDEN A ESCRIBIR TEXTOS
Ficha técnica
Editorial:
NOVEDUC (NOVEDADES EDUCATIVAS)
Materia
Docencia
ISBN:
978-987-538-368-5
Páginas:
224
Disponibilidad:
Consultar stock al 01-4225307

S/. 77,00

Prólogo

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Hacia una enseñanza precoz de la escritura de textos


La infancia es una etapa fundamental para el desarrollo del lenguaje. Durante los primeros años de la vida, los niños adquieren la capacidad de comunicarse oralmente utilizando una o varias lenguas naturales, aprenden a dialogar con los adultos, desarrollan los principales usos y funciones del lenguaje y adquieren progresivamente las dimensiones básicas de la lengua. La llegada del niño a la escuela es un momento importante para consolidar la expresión y la comprensión oral, enriqueciendo las prácticas orales familiares con los nuevos usos formales escolares. Compartiendo con sus compañeros esas nuevas prácticas verbales, su lenguaje se transforma. Pero la escuela es mucho más. Es la institución responsable de incorporar a todos los alumnos en la cultura de lo escrito. Es el lugar donde se aprende a leer y escribir y en el que se aprende leyendo y escribiendo. Una comunidad de lectores y escritores principiantes descubriendo nuevas prácticas verbales que van a permitirles otros modos de relación con los demás, otras maneras de pensar el mundo y de organizar su propio pensamiento.

Desde la escuela infantil, chicos y chicas se convierten en alumnos, y entran en un período crítico para aprender a escribir. ¿En qué consiste escribir en esas primeras etapas? ¿De qué hablamos cuando hablamos de “escribir textos” con alumnos de ciclo inicial? ¿Cómo proceden esos jóvenes escritores principiantes? ¿Qué puede hacer un docente para colaborar con el proceso de aprendizaje de la escritura? ¿Cómo organizar la progresión de los aprendizajes? Cuestiones todas ellas importantes para los maestros que, aun reconociendo la importancia de la escritura desde los primeros niveles escolares, no siempre disponen de propuestas concretas, creativas y convincentes para abordar su aprendizaje con los más chicos.

Es cierto que no es fácil responder con seriedad a esas cuestiones. Hacerlo exige tomar en consideración investigaciones y aportes teóricos que no son de fácil acceso para los docentes. Supone también seleccionar experiencias e innovaciones realizadas por los propios maestros en el aula y, con el apoyo de un equipo de investigación, verificar y contrastar los resultados obtenidos en diferentes contextos escolares. El desafío es importante y, sin embargo, Ana María Borzone, Beatriz Medrano y Verónica Sánchez han encontrado una forma sencilla y estimulante de hacerlo. Por un lado nos proponen una presentación rigurosa y comprensible de los principales saberes sobre el aprendizaje de la escritura que todo maestro debería conocer. Por otro lado, aportan una serie de propuestas eminentemente prácticas de actividades escolares para mejorar su enseñanza, puestas a prueba sistemáticamente en las aulas.

Los chicos aprenden a escribir textos: desafíos y propuestas para el aula constituye una aportación didáctica importante para una enseñanza precoz de la escritura de textos. Entre sus numerosas aportaciones, tres objetivos importantes merecen ser destacados.

El primer objetivo del libro consiste en observar y reconocer las capacidades insospechadas de los alumnos de los primeros niveles escolares para aprender a escribir textos. La enseñanza de la escritura puede empezar a cualquier edad, incluso en la escuela infantil, siempre que se presente de forma asequible. Es importante escribir mucho: se aprende a escribir escribiendo. Y es importante empezar pronto… para poder llegar lejos.

Si creamos buenas condiciones que favorezcan la actividad de escribir, el alumno desarrolla precozmente la capacidad de apropiarse los usos y las funciones de la escritura. La simple presencia de textos diversos en las paredes de las aulas, de una selección de libros infantiles en la biblioteca y de un rincón destinado a la lectura contribuye a motivar el interés por el lenguaje escrito. Pero, como las autoras afirman, se trata principalmente de permitir al alumno que se convierta en escritor principiante proponiéndole situaciones variadas y estimulantes de escritura, tareas próximas al juego, que a su vez faciliten la observación de sus capacidades iniciales por parte del docente.

Esperar la madurez para abordar la escritura es una pérdida de tiempo. La zona de desarrollo próximo pone en duda la noción de madurez. No hay aprendizaje sin un mínimo de tensión y de esfuerzo. ¿Cómo juzgar las posibilidades del alumno si no le damos oportunidades? Identificar el momento en el que el niño puede aprender una dimensión nueva de la escritura porque los esfuerzos dan resultados positivos exige proponer tareas de escritura y observar el texto y el proceso mismo de producción. Observar las tentativas de escritura “dictada al adulto”, “compartida” con otros alumnos, “espontánea”, “independiente” o “guiada” por el docente abre múltiples posibilidades para aprender.

Aprender a escribir textos es un objetivo complejo y ambicioso. Es justamente por eso que vale la pena comenzar pronto, evitando siempre forzar al alumno, intentando fomentar las experiencias que le permitan avanzar en la escritura. Son las experiencias de comunicación significativas y el propio uso de la lengua escrita lo que les permite avanzar. Por ello, el primer objetivo de este libro consiste en destacar la necesidad de una enseñanza precoz de la escritura a partir de la práctica de la escritura y de la observación de las producciones iniciales de los alumnos. Pero para comprender ese objetivo hay que añadir que, en el caso de la escritura y de la lectura, la intervención precoz es muy importante porque garantiza mayores posibilidades de éxito escolar para aquellos alumnos que no frecuentan estas prácticas culturales fuera de la escuela. Y aprender a escribir es, hoy como ayer, una forma de aprender a sobrevivir.

El segundo objetivo explícito supone reconsiderar los contenidos de la enseñanza de la escritura en las primeras etapas y su metodología.

¿Qué significa aprender a escribir? Para las autoras, aprender a escribir no se limita a descubrir el sistema de correspondencias entre el nivel fonológico y alfabético. Para ellas, escribir es principalmente un acto de comunicación que se materializa en un texto. Escribir es un sistema que funciona como un todo. Generalmente nos comunicamos intercambiando textos y raramente con frases o palabras aisladas. Esos textos dependen del contexto comunicativo en el que se producen. Por ello es necesario tomar en consideración las características de las situaciones de interacción en las que escribimos. ¿Para quién escribimos? ¿Qué objetivo buscamos? ¿Qué papel jugamos al escribir? ¿Cómo hacer comprender esas situaciones a los escritores principiantes?

Las prácticas de la escritura son diversas y tienen una larga tradición histórica en nuestra cultura. Al lado de esas prácticas seculares, en esta civilización tecnológica sofisticada, emergen n