PASIÓN Y RIESGO. ROSALÍO VERA, FOTÓGRAFO DE LUCHA LIBRE

PASIÓN Y RIESGO. ROSALÍO VERA, FOTÓGRAFO DE LUCHA LIBRE
Ficha técnica
Editorial:
INSTITUTO NACIONAL DE BELLAS ARTES Y LITERATURA
ISBN:
978-607-605-244-0
Páginas:
88
Disponibilidad:
Consultar stock al 01-4225307

S/. 65,00

Rosalío Vera. Fotógrafo de Lucha Libre

La Lucha Libre Mexicana impacta en diversas generaciones y tipos de público, generando varias formas de interpretación incluso más allá nuestras fronteras. Es por eso que se definió realizar esta muestra antológica revisando el material del mejor fotógrafo de registro de la Lucha Libre Mexicana, no sólo de la actualidad, sino como acotara Christian Cymet (gran coleccionista de la iconografía del pancracio), como uno de los cinco mejores de todos los tiempos. Rosalío Vera es un parteaguas o maestro paradigmático de la fotografía de registro en cuanto a la Lucha Libre se trata.

Esta exposición consta de dos partes. En la primera, se realizó una selección somera de su amplio trabajo en el estudio, ejemplificando la evolución en las poses y actitudes de estos deportistas. Como fotógrafo especializado y tras su interacción constante con ellos, Rosalío se posiciona como unos de los agentes sustanciales para la definición de los luchadores como personajes. Parte de sus estrategias técnicas radican en utilizar con tino y síntesis incuestionable, herramientas visuales tales como profundidad, encuadre, iluminación, selección de fondos o cicloramas, etc.; incluso proponiendo puntos de vista nuevos de las tomas, animando a los luchadores a ser mas desenvueltos, audaces e imaginativos. Pero con el dominio de su lenguaje visual, Vera hace patente también que la fotografía se vuelve en un instrumento de evocación simbólica con diversas connotaciones, que rebasan las destrezas deportivas: el luchador como ídolo o héroe, fetiche cultural del gran imaginario colectivo, incluso, en algunos casos, sex simbol y hasta posible líder de opinión, aludiendo a cuan visual se ha convertido nuestra cultura contemporánea y su repercusión en otras dimensiones.

La otra parte de la muestra, la más importante para éste fotógrafo, es la que ha captado los instantes que hacen de la lucha todo un regocijo que cautiva nuestra atención y nos aproxima a la lucha como deporte y como fenómeno de trascendencia sociocultural. Más allá de la fortuna para captar el instante preciso, o explotar las posibilidades que la cámara digital pueda ofrecer (como si el medio hiciese al maestro); Vera revela un gusto profundo del pancracio y un conocimiento analítico del proceder de los luchadores en el ring, de quienes varios ya ha dado seguimiento desde sus inicios. Sus años de experiencia lo avalan, adquiriendo un sentido documental y periodístico incuestionable, de modo que ahora no entenderíamos la Lucha Libre de nuestro momento, sin considerarla a través del filtro de su mirada, con el cúmulo de imágenes que ha ido realizando desde mediados de los años ochenta a la fecha.

Por encima de seducirse como espectador o aficionado en el artificio espectacular de la Lucha Libre, Rosalío Vera está permanentemente analizando las estrategias de cada confrontación, los movimientos, tretas y dinámicas recurrentes de los luchadores que les van caracterizando, también su comunicación entre ellos al trabajar en equipo; de esta forma, él sabe colocarse en el sitio y momento adecuado para obtener la imagen precisa.

A través de las imágenes de Rosalío, descubrimos que por mucho teatro o coreografía aparentes (conclusión fácil y poco versada sobre el ejercicio de la lucha); se revela el autentico oficio del los luchadores, captando y evidenciando la tensión de sus cuerpos en los golpes, lances y llaves, demostrando la capacidad física o técnica puestas a prueba y riesgo constantes, gestos y sudor que hablan de un esfuerzo continuo, e incluso el histrionismo a momentos, como parte de la dinámica que apenas sazona al deporte; convirtiéndolo entonces en todo un espectáculo, al obtener la atenta y cálida respuesta del público como interlocutor que se deja seducir por la vestimenta, dominio técnico y esfuerzo de los luchadores, y participa desde su butaca con ellos.

Entonces, con una fijación de los momentos claves, entrevemos que este fotógrafo nos posibilita interpretar la amalgama simbólica establecida entre los luchadores, el público y los luchadores. Los ángulos, encuadres y expresiones que capta, magnifican el acto de modo tal, que no solo vuelven a los luchadores todos unos ídolos, mas allá de deportistas, sino permite dimensionar al publico como sus fans y a la arena misma como un espacio de culto (no en balde la Arena México se le ha asignado el nombre de la Catedral de la Lucha Libre, por ejemplo); estableciendo a la Lucha como un rito postmoderno de catarsis y fascinación, del cual todos formamos parte a la larga, configurando en su conjunto un acto propiamente performático.

En eso radica también parte de la maestría de Rosalío, en captar los elementos que hacen de este deporte todo un fenómeno cultural que le trasciende. Al lograr tales imágenes, Rosalío Vera se perfila no sólo como testigo de actos y eventos, sino también como agente destacado en la inmortalización de la lucha libre y su configuración como fenómeno, sea este de carácter mediático, deportivo y cultural.

Gocemos pues del recorrido sobre este evento tan sui generis, y dejémonos atrapar por el talento de este excelente fotógrafo mexicano.