El falso teclado, el último libro de Blanca Varela, regresa a la huella original de su obra, al hartazgo por la poesía, a la falsedad de la confesión y, finalmente, del lenguaje. Varela exhibe el falso misticismo de palabras como silencio, oscuridad, alma,... desvistiéndolas de su aura poética. El silencio es lo que suena cuando no sabes tocar, la oscuridad es la imposibilidad de ver y el alma es lo que, si la encuentras, te puedes poner en tu cuerpo desnudo. No hay mejor poesía anti-metafísica en la literatura peruana que la suya. Una poesía que, como hacen los perros, se da vuelta sobre sí misma cuando se dispone a callar. Cada uno lee como quiere o como puede, pero la única forma en la que quiero y puedo leer a Blanca Varela es literalmente.
MARIO MONTALBETTI