La obra poética de Zheng Xiaoqiong documenta la vida de trabajadoras y trabajadores migrantes chinos, articulando testimonio, cuerpo y una emergente conciencia de clase. Explora la tensión entre la subjetividad individual y las dinámicas impersonales de la producción industrial: ruido, fatiga, alienación y destellos de solidaridad desde la periferia laboral. En El rugido de la máquina da visibilidad a los cuerpos migrantes, construyendo una voz subalterna que cuestiona los límites del lenguaje poético y de la representación social. Su escritura, nacida del esfuerzo físico y afirmada en la palabra, se erige como una de las expresiones más singulares y potentes de la literatura subalterna actual.