Enciclopedia del carnaval, de Ricardo Sumalavia, reúne tres momentos de una obra dedicada a expandir los límites de la microficción latinoamericana: Enciclopedia mínima, Enciclopedia plástica y Enciclopedia vacía. El gran sueño, para esta edición con prólogos breves como corresponde de Alberto Chimal, Pía Barros y Ana María Shua, respectivamente. En estas páginas la brevedad no es un alarde ni(solo) destreza técnica, sino una forma de intensidad. Cada texto, preciso y engañosamente simple, funciona como la radiación o el duelo: lo leemos en segundos, pero su fuerza, su conmoción, se queda dentro de cada lector. A veces con una sonrisa. No siempre Ricardo Sumalavia, maestro del género, cultiva un territorio donde la memoria, el sueño y la vida familiar se entrecruzan con una naturalidad inquietante. Sus relatos desplazan las certezas, abren preguntas, no buscan ordenar el mundo, sino ponerlo en movimiento. En lugar de respuestas entrega pequeños sobresaltos, astillas, revelaciones mínimas que convierten un gesto cotidiano en un acontecimiento decisivo. Aquí, en el corazón del carnaval, todo cabe en lo diminuto. Y desde allí vuelve a empezar