La historia de los últimos 200 años demuestra que las democracias liberales y el capitalismo de mercado han reducido la pobreza global desde el 95 % de la población a menos de 10 %. Durante los últimos 100 años, los socialismos pretendieron instalar sistemas alternativos que, como demostró Félix Álvarez en su libro, El Fracaso del Socialismo en el Mundo, no solo fracasaron estancando y empobreciendo a sus sociedades, también ejercieron la violencia para imponer sus ideas, con 100 millones de muertos en su haber.
Sin embargo, los cultores del socialismo han sabido desarrollar e inocular gérmenes sociales en temas sensibles como los derechos humanos, el feminismo y la crisis climática, y penetrar ámbitos educativos, académicos, mediáticos y políticos, que sirven de pantalla para vender la preeminencia del Estado sobre los ciudadanos y empresas.