Hoy todos saben que el positivismo lógico ha muerto. Pero, a lo que parece, nadie sospecha que aquí puede formularse una pregunta, y la pregunta es ésta: ¿Quién es el responsable? O mejor: ¿Quién lo ha matado? Creo que debo admitir mi responsabilidad. Son palabras de Karl R. Popper en su autobiografía intelectual La búsqueda sin término.