Cuando se es pequeño, a veces las cosas se ven más grandes, más fieras, más peligrosas. Por eso, el niño de esta historia busca cada mañana una excusa diferente para no salir de casa y enfrentar las situaciones que no le gustan. Afortunadamente, el ingenio y la dulzura de alguien que lo quiere mucho lo ayudará a sentirse cada vez más seguro.