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22 DIC

Una trilogía metaliteraria

por Diego Nieves
Una trilogía metaliteraria

Todo lo que se puede hablar de Claus y Lucas, la trilogía de la escritora húngara Agota Kristof, no alcanza para una sola reseña.

 

La saga de los hermanos se desarrolla en tres novelas aparecidas en un periodo de cinco años. El gran cuaderno (1986), La prueba (1988) y La tercera mentira (1991), conforman un universo en extremo sórdido, desesperanzador y hasta destructivo.

 

La historia comienza con El gran cuaderno, una novela ágil de capítulos cortos y lacónicos. Nos encontramos en el escenario de una guerra —la Segunda Guerra Mundial, casi con seguridad—. Los hermanos Claus y Lucas son dejados por su madre en casa de la abuela, una mujer conocida como La Bruja, de quien se rumorea haber envenenado a su marido. Los protagonistas desarrollarán métodos de subsistencia, de forma que puedan sobrellevar las desavenencias de vivir con una mujer tan cruel. Del mismo modo, los estragos de la guerra han dejado al país en un estado precario, por lo que también habrá que ganarse el pan trabajando.

 

La prueba es la continuación directa a la primera novela, pero hablar de ella sería un spoiler directo a la trama.

 

Es interesante comprender el papel de Hungría en la guerra, puesto que es bastante particular en comparación con otros países y marca la pauta en el desarrollo de la saga:

 

Hungría participó en la Segunda Guerra Mundial como aliada de la Alemania nazi, motivada por recuperar territorios perdidos tras el Tratado de Trianon. Desde finales de los años treinta, se fue alineando con el Eje (es decir, Alemania, Italia y Japón) mediante acuerdos políticos y militares. En 1941 entró formalmente en la guerra participando en la invasión de Yugoslavia y de la Unión Soviética. El ejército húngaro sufrió enormes pérdidas, especialmente en Stalingrado. Su dependencia de Alemania fue creciendo con el avance del conflicto. Luego, el gobierno húngaro intentó negociar una salida de la guerra cuando la derrota alemana parecía inevitable. Como respuesta, Alemania ocupó Hungría en 1944 y colocó un régimen plenamente colaboracionista. Durante esta etapa se intensificó la persecución y deportación de la población judía húngara. En 1945, el Ejército Rojo ocupó el país tras duros combates. La derrota condujo a la pérdida de soberanía y a la instauración de un régimen socialista bajo influencia soviética.

 

Leer esta trilogía es una clase maestra de metaliteratura. Kristof prescinde de lenguajes artificiales, densos o líricos para crear un mundo profundamente turbio, complejo y desolador en donde, de forma indirecta, podemos reflexionar sobre el acto de escribir una novela, y de las historias dentro de otras historias. Por otro lado, el juego del punto de vista del narrador es una gran hazaña, abordando una narrativa implacable, una suerte de muñeca rusa que nos enseña que la literatura puede ser tan osada como ambiciosa.

 

Agota Kristof fue una escritora húngara marcada por el exilio, cuya obra nace de la experiencia de la guerra, la pérdida y el desarraigo. Escribió en francés tras huir de Hungría en 1956, desarrollando un estilo seco, austero y radicalmente preciso.


Con Claus y Lucas se consolidó como una de las voces más singulares y contundentes de la literatura europea del siglo XX.

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