Esta obra del arquitecto Leo Cevallos constituye una investigación interdisciplinaria exhaustiva que redefine la comprensión del urbanismo y la espiritualidad andina. El autor analiza la relación intrínseca entre la arquitectura monumental y los ciclos celestes en complejos emblemáticos como Qoricancha, Machupicchu, Ollantaytambo y Qenqo. Mediante el estudio de solsticios, equinoccios y analemas solares, Cevallos demuestra cómo los inkas codificaron conocimientos astronómicos avanzados en sus edificaciones para sincronizar la vida social y religiosa con el orden cósmico. Bajo la filosofía "Amarokay", la obra trasciende la arqueología tradicional, proponiendo una cosmovisión donde el espacio y el tiempo se entrelazan mediante precisos alineamientos lumínicos. El texto es un aporte fundamental que valida la sofisticación científica, estética y simbólica de la civilización incaica.