En "la herida encendida", VANESSA DEACOSTA explora un territorio donde el amor, la ausencia y la tensión entre cuerpo y lenguaje arden en una misma llama. Cada poema es una fisura luminosa, un lugar donde lo no dicho asoma: la memoria respira y el cuerpo abraza con fervor lo que no puede retener.
Entre la pérdida del padre y un amor que no se consuma, este libro se alza como un acto de creación. La herida no es solo ruptura: es origen. De manera que aquí, la herida no se cierra: se transforma. Es fuego, es luz, símbolo y ofrenda.