En el Perú de las últimas décadas, el pasado no se estudia: se disputa. Se le invoca desde los palcos del poder, desde la calle y desde las redes sociales con fines tan distintos como promover la impunidad, manipular los textos escolares y señalar terroristas donde hay ciudadanos. Fenómeno ya documentado en Estados Unidos, España, Argentina y Brasil, la apelación al pasado (y a la historia) tiene en el Perú sus propias batallas, sus propios vencedores y sus propias víctimas.
En Las guerras de la historia. El uso político del pasado en Perú, los historiadores José Ragas y Charles Walker rastrean las formas en que distintos actores políticos el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, el fujimorismo, los movimientos sociales, la izquierda heredera de los setenta y la derecha radical han instrumentalizado el pasado para construir identidades, movilizar seguidores, crear narrativas y gobernar. Del debate sobre el Lugar de la Memoria a la estatua de Pizarro devuelta al centro de Lima y del terruqueo como arma discursiva a la ley de amnistía promulgada en Palacio de Gobierno, cada episodio revela que la historia no es un archivo neutral sino un campo de batalla.