La obra en conjunto de Belevan, desde sus inicios, es una muestra muy
palpable de una poética de la reescritura: un sinceramiento y una defensa de la creación verbal como el resultado de cruces de caminos modificados una y otravez, de modo que el mapa a seguir nunca sea el mismo. Esto, en el fondo, subsiste, todo aquello que un contexto u horizonte cultural ha establecido como texto literario, frente a otros que no lo son en ese instante.