Los trece relatos que componen Todo queda en familia, primer libro de cuentos de Alberto de Belaunde, revelan una mirada obsesionada con traspasar las múltiples capas y contradicciones de las relaciones humanas. Con el humor como principal herramienta, pero también desde la oralidad y la omisión sugerente, el autor teje un puñado de historias sembradas de emociones violentas y frustraciones encubiertas donde la familia se revela como espacio capaz de ofrecer refugio, lugar de fractura y, al mismo tiempo, conjunto abierto a composiciones plurales. Lo familiar sostiene así la trama de este universo, equilibrado sobre una premisa: que toda familia es, en el fondo, una original colección de freaks