La libertad es una condición humana imprescindible para la vida personal, la actuación profesional y el comportamiento colectivo. El enfoque contemporáneo de la ciudadanía implica que la persona es libre, pero también responsable; goza de autonomía, pero al mismo tiempo se identifica con un grupo y contribuye a su bienestar; se informa para tomar decisiones y asume las consecuencias que se derivan de su práctica social.
Mario Vargas Llosa deja un legado: la libertad como actitud y acción. Dos quehaceres marcaron su vida: la literatura y la política. En ambos, la controversia nunca estuvo ausente; sin embargo, fue en la primera donde brilló con luz propia y, como todo gran talento artístico, permanecerá en la eternidad de los lectores: re?exivos, críticos y actuantes.
En el año de su deceso, 2025, don Mario vendría a su ciudad natal, Arequipa
la segunda más importante de la República naciente para asistir a un sueño que persiguió con terquedad: el Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado al pie del Misti.
Es extraño, Vargas Llosa no llegó a cumplir ni dos años de edad cuando partió con su madre, tíos y abuelos rumbo a Cochabamba - Bolivia. Todos ellos, de ancestralidad telúrica, transmitieron al infante una nostalgia ardiente por la tierra natal. En el seno familiar, Mario fue alimentado culturalmente con ese amor identitario, tan intenso que dejó en él una huella imborrable.
De ahí su perseverancia para que en nuestro terruño se concretara el máximo certamen académico y cuentico del idioma español.