Josh Rider, con el equipaje listo y un trabajo esperándolo en NuevaYork, busca ajustar cuentas con la ciudad que abandona. Entre losescombros del skatepark donde solía vagabundear con sus amigos, recuerdaa Seymour Nolan, aquel amigo devoto del heavy metal, con el que creciórodeado de rock, drogas y tardes sobre la patineta. La memoria se posaen sus años de adolescencia en Lincoln Park y viaja hasta el hito del 11de setiembre. Aquellos recuerdos, descritos con un lenguaje seco,frontal y pródigo en referencias a la cultura popular, música, cine,videojuegos, así como en historias de criminales tristemente célebres,van componiendo el retrato de una nación sepultada en sus suburbios,defendida por armas de gatillo fácil y fantasías de una redenciónpatriótica que nunca ha de llegar. En esa agonía, Josh recuerda a suamigo hundirse en una espiral de violencia, a la deriva, hasta un puntoclimático cruel y salvaje. Perros del diablo, de Richard Parra, es unanovela áspera y feroz sobre el negado sueño americano. Incómoda ybrutal, sus páginas cargan una venenosa familiaridad cuya luz expone losfantasmas de una nación que ha hecho de la violencia su principallenguaje.