Una novela construida a partir de dos voces y un mismo origen fragmentado. En la primera parte, Kian narra la infancia compartida con su gemela, Sasha, durante un verano en la Lima de 1992. Bajo la sombra del terrorismo y al compás de tangos, los niños observan desde su refugio en una ponciana las grietas familiares, atisbando un misterio vecino que marcará el fin de la inocencia. En la segunda parte, narrada por Sasha en 2015, la simetría se quiebra. Distanciada de Kian, ella confronta su obsesión leyendo los diarios de su hermano mientras investiga la poesía de Alejandra Pizarnik. El peso de una relación incestuosa y la entrega de Kian a la música exponen la herida de sentirse partida por la mitad. Esta edición revisada de Los espejos opacos conforma la primera sección de un díptico, y evidencia el oficio de Christiane Félip Vidal, una autora enfocada en indagar las zonas más complejas de la identidad. Una obra incisiva sobre dos mitades que se buscan, se repelen y se contemplan.