En Si de verdad regresara, el segundo libro de
Fernando Llanos, la memoria no aparece como un
relato lineal, sino como una serie de escenas dispersas
que dejan entrever una costura tan sutil como la voz
narrativa.
A medio camino entre la novela y el libro de relatos,
por su carácter híbrido y fragmentario, estas páginas
componen un universo fragmentario donde la infancia
convive con la enfermedad, la culpa, la violencia y el
humor involuntario de la vida cotidiana.
Con una escritura contenida y precisa, el autor
construye una obra sobre aquello que permanece
incluso después de haber desaparecido.